Uso y cuidado de los pinceles

Hoy compartimos un artículo de Goblinoide,  del blog El Escondrijo del Goblin, la cual se ha currado un artículo interesantísimo sobre como cuidar nuestros pinceles

Hace ya un montón de tiempo que Kukutxas me pidió un post sobre cómo cuidar los pinceles, así que aquí va ^^

Todos hemos tenido alguna vez el problema de que mientras pintamos se empiezan a separar los pelos de los pinceles, o incluso se han ido cayendo, hasta que nos quedamos con un par de cerdas. Esto se debe a que los usamos y/o limpiamos mal.
Los cuidados son muy sencillos, pero tenemos que ser constantes con ellos y no saltárnoslos. Yo misma tengo épocas de pereza al respecto, y eso se traduce en que en esas épocas, cada poco tiempo tengo que comprar pinceles nuevos. MAL.

Vamos a ver cómo hacerlo correctamente.


USO DEL PINCEL

Para conseguir que nuestros pinceles nos duren años, los buenos hábitos son estos 5:

1.- Debemos aprender a limpiar y secar el pincel. Para limpiarlo, lo sumergimos en el vaso con agua procurando que el agua no sobrepase el capuchón metálico de la punta del pincel. Si esto ocurre, el agua se introducirá en el capuchón, y con el tiempo hinchará, deformará y pudrirá el mango de madera. ¿El resultado? El capuchón se desprenderá. Por no hablar de que la sujeción de los pelos del pincel se debilitará y empezarán a desprenderse.
Como iba diciendo, para limpiarlo, agitamos el pincel dentro del agua, y lo secamos. Para secarlo, usaremos papel de cocina. “Pintamos” rayas con el pincel sobre el papel de cocina, manteniéndolo casi horizontal sobre el papel y haciéndolo girar a la vez que hacemos las rayas. NUNCA lo limpiéis poniéndolo vertical sobre el papel, o separaréis las cerdas y, de nuevo, debilitaréis su sujeción.

2.- Mantener siempre limpio el pincel. El agua en la que lo enjuagamos se va poniendo de un color indescriptible según trabajamos, hasta el punto de llegar incluso a ensuciar y oscurecer nuestras mezclas de color. Para evitarlo, hay que limpiar bien el pincel cada vez que cambiamos de color; yo suelo tener dos vasos de agua, uno al lado del otro. En uno hago el primer enjuague del pincel, lo seco en papel de cocina y luego lo enjuago una segunda vez en el otro vaso con agua limpia. Cuando quiero diluír una pintura o mezcla, cojo agua del vaso limpio, con el pincel bien enjuagado.

3.- No pintar las partes metalizadas de la miniatura con el mismo pincel que las partes no metálicas. Los colores metalizados estropean especialmente los pinceles, los dejan ásperos y les separan antes las cerdas; de hecho, debemos cambiar el agua después de pintar con colores metalizados, porque os habréis fijado en que el agua de enjuague se queda llena de “purpurina”; ese es el pigmento de la pintura metalizada, que manchará todas vuestras mezclas posteriores si no cambiáis el agua. En resumen, mi recomendación es que tengáis uno o dos pinceles reservados para los colores metalizados (y los cuidéis especialmente bien), y otro par de pinceles exclusivamente para la técnica del pincel seco, que también los deja destrozados. Si utilizáis pinceles viejos o de fibra sintética para el pincel seco, tanto mejor.

4.- Aunque parezca obvio, no está de más recordarlo: JAMÁS debe dejarse un pincel en remojo en el vaso de agua. Jamás. Esto hará que ocurra lo que os comentaba en el paso 1 (deterioro de la madera, etc), y además, para cuando lo saquéis, las cerdas estarán totalmente curvadas. Los pinceles deben enjuagarse, secarse con papel de cocina, afilarles la punta con los dedos, y dejarlos tumbados, o, si es posible, en vertical, con el capuchón de fábrica puesto, y la punta hacia abajo.

5.- Por último, está el que para mí, personalmente, es el paso más difícil de cumplir, y que ha terminado con la vida de la mayoría de mis pinceles (>___<): Debemos intentar que al mojar el pincel, la pintura no toque la parte final de las cerdas, la unión con la boquilla metálica. Si quedan restos de pintura en la base de las cerdas (que siempre quedan), van a separarse y abrirse, y tendremos una escoba preciosa para usar en un diorama, pero inútil para pintar.

MANTENIMIENTO

Además de todo lo anterior, una vez cada 15-20 días hay que lavar los pinceles (esto, si los usáis habitualmente; si no, con una vez cada mes o cada 2 meses bastará).
Esto se hace con algún jabón tipo lavavajillas (Fairy, por ejemplo), que elimina gran parte de los restos de pintura. Con el pincel humedecido, y una vez aplicado el jabón, “peinamos” el pincel con las uñas para desprender los restos de pintura más resistentes (saldrán pequeñas particulas de pintura sólida). NO HAY QUE SER BRUTOS en este paso; se trata de peinar los pinceles, no de arrancarles los pelos. Sed delicados con ellos xD
Si veis que no sale la pintura, podéis sumergir unos segundos el pincel en alcohol de 96º, aunque esto hacedlo sólo en casos extremos, porque deja las cerdas ásperas, y a veces pierden parte de su capilaridad (capacidad para “cargarse” de pintura y retenerla hasta que queramos aplicarla).
Por último, los aclaramos con agua templada, y como siempre, los secamos, les afilamos la punta, y los dejamos boca abajo con el capuchón puesto. Si habéis perdido el capuchón, dejadlos con las cerdas hacia arriba, qué remedio.

Aparte del lavavajillas, hay en el mercado productos específicos para limpiar los pinceles. Entre otros, Tamiya tiene su “Restaurador de pinceles” de Vallejo, que es un disolvente poco agresivo; tras un dia en remojo, dicen que limpia bastante bien gran parte de los restos. Yo soy algo escéptica con este tipo de disolventes, precisamente porque obligan a dejar los pinceles en remojo, cosa que está totalmente contraindicada (se curvan, como ya he dicho). Pero bueno, es una marca fiable, así que habrá que probarlo. Para los pinceles que uséis con colores metalizados, el disolvente comercial es el “Limpiador de pinceles al alcohol“, también de Vallejo.

También es bueno hidratar las cerdas del pincel, para que no empiecen a quedarse ásperas y abiertas (como nos pasa a todos en el pelo si no usamos suavizante).
Hay dos formas de hidratar las cerdas del pincel: una es frotarlas suavemente con jabón neutro, y la otra es echarles una pequeña gota de aceite. Después, no olvidéis afilarlo con las yemas de los dedos, para dejar la punta perfecta para el próximo uso.

Estos cuidados nos permiten a veces recuperar pinceles que ya dábamos por perdidos, así que la próxima vez que uno de vuestros pinceles entregue su alma, intentad primero reanimarlo antes de salir corriendo a comprar otro 😉 Harán falta varios lavados, sesiones de hidratación incluídas, pero poco a poco veréis cómo da buenos resultados. Un pincel bien cuidado puede durar años.

Pues nada, hasta aquí los frikiconsejos de hoy; espero que os sean útiles ^^ Para otro día, tengo pendiente aún un post sobre los distintos tipos de pelo que puede tener un pincel, y para qué usarlos. Si tenéis alguna duda al respecto, ya sabéis, en los comentarios.

Y ahora, a seguir disfrutando de la pintura, que es de lo que se trata.
Un abrachucho a tod@s ^^

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s