Despintar miniaturas con líquido de frenos

¿Alguna vez habeis comprado miniaturas por eBay que estaban horriblemente pintadas? ¿os da verguenza sacar a batalla las primeras miniaturas que pintasteis? desde el magnifico blog EL PINCEL PISADOR nos traen la solución, un sencillo tutorial para quitar la pintura a las miniaturas con líquido de frenos.

No sé si alguno de vosotros seréis tan indecisos como yo a la hora de elegir el esquema de color para vuestras miniaturas. En caso de que si, os encontraréis en múltiples ocasiones en la tesitura de decidir despintar por completo la mini que acabáis de terminar porque no os ha gustado el resultado. O quizá, también como yo, os dedicáis a comprar unidades de segunda mano para ahorraros pasta, unidades que suelen estar normalmente pintadas con desgana o poco cuidado, cuando no horrendamente desfiguradas.
En estos casos, si la mini es de plomo no he tenido mayor problema: inmersión completa en potente acetona durante 24h, después frotar con un cepillo de dientes para quitar el 95% de la pintura, y con la punta de una aguja o un cutter retirar el 5% restante en fisuras, arrugas y detalles. Un proceso algo lento pero seguro, en el que la mini no sufre apenas nada. Pero claro, ¿y las de plástico?. La inmersión en acetona las convierte en versiones defectuosas de Reed Richards, lo que obliga a usar el cepillo mojado en ella únicamente, alargando el proceso y aumenta la cantidad de pintura en puntos inaccesibles. Un rollo, vamos.
Buscando en foros a lo largo de estos años encontré la solución – supuéstamente – definitiva: el líquido de frenos. Cuando me encuentro éste tipo de cosas lo primero que me pregunto es ¿funcionará?, y lo segundo ¿a quién se le habrá ocurrido ésto, o cómo lo habrá descubierto?. Teniendo en cuenta que de coches entiendo lo suficiente como para conducirlos y ya, no tenía ni idea de dónde conseguir el famoso líquido, hasta que me enteré de que sólo hacía falta acudir a cualquier gran superficie comercial para conseguirlo.
Decidido por fin a probar, el domingo por la mañana me hice con un bote por unos 6€. Al llegar a casa elegí a los “voluntarios” para la prueba: dos miembros de la Guardia Imperial de Catachán – por los que nunca he sentido gran afecto, la verdad, me parecen miniaturas poco atractivas y con un esquema de color bastante feo -, dos termagantes tiránidos y un solitario arquero elfo silvano muuuuy antiguo, de allá por cuando me inicié en el hobbie. Cada uno fueron pintados en un marco temporal diferente, y con ello quiero probar si es igual de efectivo el líquido de frenos con todas las gamas diferentes de pintura que he ido utilizando e independientemente del tiempo que hace que se pintaron.

Antes de nada, medidas de seguridad: preferentemente guantes quirúrgicos, gafas de protección para proteger los ojos y una bata para que no nos salpique a la ropa. Éste producto es tóxico y debe utilizarse en lugares ventilados y evitar el contacto con la piel. En caso de que seas menor, te recomiendo que lo uses con ayuda de un adulto.

Siguiendo el procedimiento standard, en un recipiente apropiado introduzco a los sacrif… a los voluntarios para la mision, y vierto sobre ellos líquido suficiente como para que queden totalmente sumergidos. En éste punto debo decir que, a diferencia de la acetona, el líquido de frenos no tiene un olor fuerte, lo cual se agradece. La textura y el color transparente me recuerdan al jarabe para la tos de cuando era pequeño xD. En fin, después de verter el líquido y cubrir las minis lo dejaré hasta dentro de una hora, que deberían comenzar a ver se los efectos.
Una hora después, tal y como se promete, la pintura ha comenzado a despegarse de las minis, abombándose cual si éstas se hubieran hipermusculado – en el caso de los Catachán éste efecto es aún más pronunciado, claro – pero sin desprenderse totalmente. Lo dejaremos estar hasta mañana, y veremos a ver…

A las 24h – aproximadamente – el resultado es el que se ve. Da la impresión de que tampoco hacía falta tanto tiempo de inmersión, porque no hay excesivos cambios, pero bueno, en teoría cuanto más tiempo más penetrará el producto en las capas de pintura. Lo importante es sin las minis han sufrido en el proceso, así que procedo a sacarlas con unas pinzas del líquido y frotarlas con el cepillo. ¡Resulta extremadamente fácil quitar la pintura!. La capa exterior parece quedarse un poco más entera – la he llegado a retirar en algún caso como si fuera una especia de piel muerta – mientras que bajo ella el resto de capas de pintura e imprimación se han licuado. Tras un primer frote, apenas queda un poquito de pintura en los recovecos.

Para retirar el prigue en que se ha convertido la pintura, tengo cerca un recipiente con agua jabonosa, en el que sumerjo la miniatura y vuelvo a frotar con el cepillo, hasta que queda tal y como veis: prácticamente limpia. Y, sobretodo, sin daños a sus detalles ni a su integridad física.

El resultado en el resto de miniaturas del comando de voluntarios me convencen de que el “milagro” es real, aunque con los termagantes hay un poco menos de efectividad, ya que se queda más pintura entre los dientes y arrugas de la cabeza. El arquero elfo, en cambio, sale totalmente limpio, como recién sacado de la caja. Los resultados me animan a hacer una segunda tanda en la que incluyo dos Tiránidos más, pero ésta vez de la progenie de +factor freak, que tuvo un pequeño accidente con la imprimación por culpa de la cual no puede pintarlas, ya que la pintura no agarra. Veamos a ver si consigo desproveerle de excusa para no montar su ejército ;P

En la imagen se ve que no salen como las anteriores, supongo que debido a tener únicamente una capa de imprimación sin pintura posterior. Aún así, al principio soy escéptico… pero tras la labor de frote con el cepillo, podemos apreciar que el resultado es casi tan espectacular como en el caso de los Catachán, y la miniatura ha quedado libre casi en su totalidad de la imprimación maldita. ¡Lo siento +factor freak, ya no hay excusa!. ¡Pinta, monta y planta cara en batalla, tio perro!. 😀

Hay que lamentar, eso si, algún pequeño desperfecto. Al genestealer se le rompió la pierna que apoyaba en la peana, y el hormagante perdió una uña, pero nada que el cianocrilato no pueda reparar ‘:)

Junto a ellos, dos valientes hombres más de la Guardia Imperial abandonaron los colores que les diera algún otro wargamer y se unen a las filas de mi próxima unidad para pintar (para las partidas de Dark Heresy y Only War, que conste… yo con un sólo ejército de horda para mi mesa tengo más que suficiente).

Por último, os recomiendo que recojáis bien todos los bártulos, poniendo especial cuidado en limpiar cualquier superficie que haya podido tocar el líquido de frenos, y lavaros las manos – a pesar del uso de guantes – para evitar un contacto indeseado con los ojos. Yo utilizo un hule plástico que sólo uso para estos menesteres, y aparte, para que no se me pringara excesivamente, todo el trabajo con el cepillo lo hice en el interior de una bolsa, como se puede ver en las fotos. Igual os parece ridícula tanta precaución, pero al poco de mudarme nos cargamos la mesa recién comprada por apoyar unas minis encima del hule, y desde entonces soy un poco paranoide.

Y ya está. Espero que os haya interesado el tema, a pesar del tocho, y no sea abrumador tanta foto, pero me apetecía documentarlo todo bien ^^ Ojalá os sea útil. ¡Un saludo!.

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