Assassinorum Execution Force

Desde el blog Plastico y Metal nos llega este completo análisis sobre el nuevo juego de tablero de GW, Assassinorum Execution Force

Como muchos ya sabréis, este es el último juego de tablero sorpresa que ha sacado GW para vendernos de forma anticipada las nuevas (y excelentes) miniaturas de asesinos.

El juego ha levantado muchos comentarios, generalmente negativos, porque al parecer la relación calidad-precio no es la adecuada. Yo no voy a entrar en esas guerras y me voy a limitar a comentaros mis impresiones sobre el juego, sus contenidos y su jugabilidad.

La primera razón por la que alguien se puede pensar en comprar esta caja es, obviamente, sus miniaturas. Como ya es archisabido, la caja contiene cuatro nuevos asesinos de los cuatro templos principales (Vindicare, Callidus, Eversor y Culexus), reesculpidos y en plástico. Son miniaturas monopose y se pueden ver perfectamente pintadas en la web oficial. Aquí las tenéis montadas. Las he fotografiado antes de imprimarlas para que se pueda ver mejor el detalle.

La verdad es que lo único que puedo decir de estas figuras es que son espectaculares, con un nivel de detalle impresionante. La postura de la Callidus es un poco exagerada (debería ser una ninja, no una arlequin), pero no puedo encontrarles más que pegas tontas. Encajan al milimetro, y la única precaución con ella es tener cuidado al separarlas de la matriz para evitar romper las piezas más delgadas o finas. Como detalle especial, mencionar que el Culexus viene con dos máscaras faciales, la tradicional de sonrisa calavérica, y la que le he puesto yo, que no se ve demasiado bien.

Los malos son otra cosa. Cumplen perfectamente su función pero se critica que sean minis recicladas. Personalmente no me importa tener más cultistas ya que son minis que me encantan (aunque ahora me toca pintar otros 15), y el señor del Caos Terminator no lo tenía, así que es bienvenido. Los marines del Caos son los monopose de montar sin pegamento de la cajita de tres… y estos si que desentonan un poco.

Como puede verse son 15 cultistas con cinco poses repetidas tres veces. Al señor del Caos lo he montado como tal y no como un hechicero ya que no me gusta la pinta del hechicero terminator, y además yo tengo uno pintado… El familiar del Caos se usa en el juego como marcador de turnos. Los asesinos tienen 16 turnos para acabar con el Hechicero o se armará la gorda.

Pasemos al tablero. Otra queja (que comparto en parte) es que el tablero no es modular. Como veis, consta de cuatro piezas de la misma longitud que la caja. Tres de ellas representan el conducto astropático donde se infiltran los asesinos, y la tercera es el Templo de Sombras al que deben teleportarse los asesinos para acabar con el hechicero.

Salvo el detalle de la falta de modularidad, los tableros tienen una calidad de impresión y acabado similar a la de Space Hulk. Son pesados, resistentes y con enorme calidad de impresión y detalle…

Como podéis ver, no son precisamente finitos…

Aquí tenéis la entrada al Conducto Astropático. Los asesinos empiezan en las casillas grises. Los cultistas y marines del Caos entran por las casillas numeradas (en la imagen se puede ver la 1 y la 5). Las flechitas rojas en el tablero marcan las rutas de los cultistas y marines cuando están de patrulla, sin enterarse de que hay enemigos a bordo… Cada figura mueve 1D6 casillas, y sigue las flechas girando si hace falta. En algunas casillas se debe tirar un dado para ver en qué dirección sigue patrullando: estas son las casillas con dos flechitas rojas.

El objetivo inicial de los asesinos es poder Teletransportarse al Templo de Sombras. Para ello deben encontrar el Teleportarium, y el Centro de Control para activarlo. Esto se refleja en el juego por medio de habitaciones que se suministran como cartas. Las cartas se deben poner sobre las zonas marcadas con una silueta blanca cuando un asesino logra línea de vista a la habitación.

El proceso es sencillo… Se cogen tantas cartas como indica el número de la habitación y se coloca la de numeración más baja. En el ejemplo de abajo, asumiendo que hemos accedido a una de las habitaciones iniciales con el número III, sacamos tres cartas. La carta de en medio es el Teleportarium, pero su número es el 5. Como nos ha salido una habitación con el número 1, es esta la que debemos poner. Si, además, en la carta hay estrellas del caos, deberemos poner un cultista sobre cada estrella mirando en la dirección de la flecha larga…

El procedimiento es sencillo y garantiza que no haya dos partidas iguales. A medida que se avanza por la base, las habitaciones pasan de III a II o a I, lo que hace más sencillo encontrar las habitaciones buscadas. Es importante llegar cuanto antes a las habitaciones lejanas dado que el Teleportarium es fácil de encontrar enseguida (su número de habitación es el 5) pero el Centro de Mando no, ya que su carta es la número 11 de 12! Debido a ello, para encontrarlo deberemos desvelar muchas habitaciones de forma rápida, o probar suerte cuanto antes en zonas de una sola carta por habitación.

Aparte de la aleatoriedad de las habitaciones, en cada turno del Caos se desvelan cartas de evento. Estas cartas traen refuerzos al tablero, o pueden ser sorpresas desagradables como que los asesinos no pueden disparar sus armas en ese turno, o que los renegados aumentan su resistencia durante este turno. Los dioses del Caos son caprichosos. Algunos eventos se consideran Eventos Psíquicos, y el asesino Culexus es inmune a dichos eventos, lo que suele ser una gran ventaja (además, cuando un Evento Psíquico ocurre, el Culexus puede repetir las tiradas de su Animus Speculum…)

El juego incluye muchas fichas. Fichas para marcar las heridas de los asesinos o los marines (los cultistas, los pobres, mueren como moscas). Fichas para marcar el estado de las miniaturas (aturdidas o en alerta) y fichas de tácticas de los asesinos…

El juego es relativamente sencillo, pero no por ello simple o aburrido. La primera fase es la de los asesinos, donde cada asesino puede realizar dos acciones distintas (el Eversor puede hacer dos veces la misma acción). Las acciones están detalladas en sus cartas y son moverse, esprintar, curarse las heridas, disparar o combatir cuerpo a cuerpo. Cada cuadrito rojo en la carta representa un dado, que puede tener modificadores como el Vindicare abajo. La “Resilience” es la tirada que hay que sacar en 1D6 para herir a la figura. La Stamina son las heridas que tiene la figura.

Los Renegados del Caos tienen todos la habilidad Ataque de Reacción (un disparo gratis cada vez que un asesino se mueve o corre en su línea de visión). Los Asesinos, en la parte trasera de su carta, tienen una serie de habilidades especiales (que funcionan siempre) y de tácticas (que son limitadas, y para eso sirven las fichas de arriba)

Así, en el ejemplo de abajo, el Vindicare es invisible para malosos a más de 6 casillas de distancia, y tiene un +1 a sus disparos si no se ha movido en su turno. Sus tácticas son la Munición Exitus, que le permite repetir las tiradas para impactar disparando, hasta tres veces por partida (una por ficha); y la Granada Cegadora, que le permite aturdir a un Renegado y a todos los que estén adyacentes a él una vez por partida (una sola ficha). Cada asesino es diferente y cuenta con dos habilidades y dos tácticas.

Una vez que los asesinos han hecho sus acciones, le toca al Caos, que actúa de forma programada, lo que permite que el juego se pueda jugar en solitario. En cada turno se mueve la figura del Familiar del Caos para marcar un turno menos de los 16 disponibles, se sacan cartas de evento (hasta 4, dependiendo de cuantos Renegados estén en Alerta) y los Renegados actúan.

Primero actúan las miniaturas que patrullan, según se describe arriba. Si en su patrulla detectan a un asesino, entran en Alerta.

Luego actúan las miniaturas en alerta, según un diagrama bastante clarito que viene en el reglamento y que, obviamente, no voy a reproducir, pero en esencia en este momento los malos ya no están restringidos por las flechas de patrulla y se mueven hacia el asesino más cercano disparándole o atacándole si pueden.

Finalmente, como resultado de las acciones anteriores, algunos Renegados pueden entrar en Alerta. En este momento se marcan estas minis como Alertadas, y se acaba el turno.

A mas figuras en Alerta, más cartas de Evento, lo que implica más refuerzos o más problemas para los asesinos. Hay que decidir si lanzarse a lo loco, o jugar sigilosamente…

Finalmente, cuanto se encuentra la Sala de Control y se activa el Teleportarium, los asesinos pueden volver a este y teletransportarse al Templo de Sombras para intentar matar al Hechicero. El Hechicero es una bestia parda y está rodeado de secuaces, por lo que si la primera parte es un paseo por el campo, en la segunda será difícil no perder asesinos o incluso fracasar la misión. En mi primera partida de prueba logré acabar con el Hechicero en el turno 14, perdiendo a la Callidus, y gracias al uso de Granadas Antipsíquico y un buen disparo del Eversor a quemarropa… El juego duró una hora y media dado que tuve que aprenderme las reglas por el camino, pero una partida en condiciones normales puede jugarse seguramente entre 40 y 60 minutos.

La caja incluye también un manual de montaje de las miniaturas, en el estilo habitual de GW…

Y, claro, el reglamento. 32 páginas a todo color…

El reglamento es bastante claro y sencillo de seguir. Como siempre en los productos GW, está dividido en la presentación del juego, clara y concisa, y luego las reglas (12 páginas)

Terminando con la típica sección de trasfondo sobre el Imperio del Hombre, el porqué de esta misión y qué está tramando el Hechicero del Caos, y detalles sobre el Officio Assassinorum y los cuatro templos.

Un detalle simpático es que, al estilo de los videojuegos modernos, el reglamento incluye una serie de retos al final para hacer el juego más dificil o probar diferentes variantes. Por ejemplo, ganar sin ser heridos ni una sola vez, jugar con un sólo asesino, matar al hechicero con la biofusión del Eversor, etc…

Como decía arriba, no voy a entrar en si el juego es caro o barato, o si vale lo que trae. Personalmente sólo puedo opinar que, aunque podría haber sido mejorable en ciertas cosas, el juego es bastante entretenido, razonablemente rejugable y sobre todo rápido de jugar. Es ideal para una partida rápida entre medias de alguna sesión de juego. Además, puede jugarse en solitario perfectamente y eso es un gran plus para muchos. Las miniaturas de asesino son excelentes, y los malos, bueno… cumplen su función que es de lo que se trata.

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